INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL COLEGIO OFICIAL DE MÉDICOS DE JAÉN, DR. GERARDO PÉREZ CHICA, EN LA APERTURA DEL ACTO INSTITUCIONAL CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL MÉDICO 2026

Bienvenidos al Colegio de Médicos en un día que para nosotros tiene un significado muy especial. Celebrar el Día del Médico no es celebrar una profesión más. Es detenernos, aunque sea por unos minutos, para reconocer una vocación, una responsabilidad y una forma de estar ante la sociedad.

La medicina no es solo conocimiento científico. Es ciencia, sí; es técnica, sí; es actualización permanente, por supuesto. Pero también es presencia, es juicio clínico, es prudencia, es humanidad, es compromiso con el paciente cuando la enfermedad irrumpe y desordena la vida de una persona y de una familia.

Hoy no venimos solo a hablar de los médicos. Venimos a hablar de la sanidad que queremos para Jaén, para Andalucía y para España. Y venimos a hacerlo con serenidad, con respeto institucional y con una idea clara: defender al médico no es defender un privilegio corporativo; defender al médico es defender la calidad, la seguridad y la dignidad de la asistencia sanitaria que reciben nuestros pacientes.

Vivimos un tiempo complejo. La profesión médica se encuentra ante desafíos que no son menores. Hay sobrecarga asistencial, déficit de profesionales, dificultades para retener talento, desgaste emocional, incertidumbre normativa, tensiones competenciales, problemas de planificación y una creciente sensación de que se nos exige cada vez más sin dotar al sistema de las condiciones necesarias para responder con seguridad.

Pero también vivimos un tiempo de oportunidades. Nunca hemos tenido una medicina con tanta capacidad diagnóstica y terapéutica. Nunca hemos tenido profesionales tan formados. Nunca hemos tenido una universidad tan cercana, sociedades científicas tan activas, colegios profesionales tan comprometidos y una sociedad que, a pesar de las dificultades, sigue depositando en sus médicos una confianza esencial.

Por eso, en este Día del Médico quiero plantear tres escenarios. No como predicciones cerradas, sino como una forma honesta de entender los riesgos y las oportunidades que tenemos delante.

El escenario optimista sería aquel en el que las administraciones escuchan, planifican y actúan. Un escenario en el que se reconoce de verdad la singularidad de la profesión médica, no por superioridad sobre nadie, sino por la responsabilidad clínica, jurídica, formativa y ética que comporta tomar decisiones médicas. Un escenario en el que el Estatuto Marco se convierte en una oportunidad para mejorar las condiciones profesionales, ordenar la jornada, reconocer la penosidad, facilitar la jubilación flexible y hacer atractiva la medicina pública para las nuevas generaciones.

En ese escenario optimista, Jaén ve por fin avanzar su Ciudad Sanitaria. No como un titular, no como una promesa más, no como una obra parcial que pretenda sustituir el proyecto de fondo, sino como una planificación real, con calendario, presupuesto y compromiso político verificable. Jaén lleva 25 años esperando una respuesta sanitaria de gran calado. Un cuarto de siglo es demasiado tiempo para una provincia que merece las mismas oportunidades que cualquier otra.

Y esta reivindicación no debe entenderse como una reclamación de parte, ni como una cuestión de coyuntura política. La Ciudad Sanitaria debe ser un proyecto de provincia, un compromiso compartido por todas las administraciones y por toda la sociedad jiennense.

Por eso, desde este Colegio tendemos la mano a la Junta de Andalucía, a la Diputación Provincial, Ayuntamiento, a la Universidad y a todas las instituciones que puedan contribuir a que Jaén deje de esperar. No se trata de mirar atrás para reprochar, sino de mirar hacia delante para construir. Pero para construir hace falta planificación, calendario, presupuesto y voluntad sostenida.

El escenario realista es probablemente el que hoy habitamos. Un escenario con avances, sí, pero también con dificultades. Un sistema sanitario que sostiene su calidad gracias al compromiso de sus profesionales, pero que muestra signos de fatiga. Unos médicos jóvenes extraordinariamente preparados, nuestros MIR, que representan el futuro de la profesión, pero que necesitan estabilidad, reconocimiento y oportunidades reales. No podemos formar talento durante años para luego perderlo por falta de planificación.

En este escenario realista también debemos hablar de la homologación de títulos extranjeros. España necesita médicos, pero necesita médicos con garantías. La homologación no puede entenderse como una vía rápida que debilite los estándares formativos ni que genere inseguridad en nuestros residentes. Hay que acoger, integrar y reconocer talento internacional, por supuesto. Pero hay que hacerlo con rigor, con evaluación de competencias, con transparencia y con respeto al itinerario MIR, que ha sido una de las grandes fortalezas del sistema sanitario español.

Desde la Organización Médica Colegial, y también desde los consejos autonómicos, se está trabajando precisamente en esa línea: no en levantar muros, sino en exigir garantías. Garantías para el paciente, garantías para el sistema y garantías para los propios profesionales que vienen de fuera y merecen una integración clara, justa y ordenada.

Y el escenario pesimista sería aquel en el que no se escuche a la profesión. Aquel en el que se normalice la precariedad, se cronifique la sobrecarga, se confunda cantidad con calidad y se pretendan resolver problemas estructurales con soluciones improvisadas. Sería el escenario en el que la Ciudad Sanitaria de Jaén siguiera esperando otros 10 o 15 años; en el que nuestros jóvenes médicos siguieran marchándose; en el que el Estatuto Marco no reconociera adecuadamente la responsabilidad médica; y en el que las tensiones competenciales entre profesiones sanitarias sustituyeran al verdadero objetivo común: atender mejor al paciente.

Y quiero detenerme también en una cuestión esencial: la sanidad moderna solo puede entenderse desde el trabajo en equipo.

El paciente no necesita que las profesiones sanitarias compitan entre sí; necesita que colaboren, que se respeten y que actúen de forma coordinada. Cada profesión sanitaria aporta valor desde su propia formación, sus competencias y su responsabilidad. Nadie sobra en el sistema. Todos somos necesarios.

Ahora bien, trabajar en equipo no significa confundir funciones ni diluir responsabilidades. En ese equipo, el médico tiene un papel específico de liderazgo clínico que deriva de su capacitación, de su formación especializada, de su responsabilidad diagnóstica y terapéutica, y de la obligación ética y legal de tomar decisiones complejas en beneficio del paciente.

Reconocer ese liderazgo no supone menospreciar a ninguna otra profesión sanitaria. Al contrario: permite ordenar mejor el trabajo asistencial, mejorar la coordinación, evitar solapamientos innecesarios y reforzar la seguridad del paciente. La colaboración funciona mejor cuando cada profesional conoce su ámbito de actuación, respeta el de los demás y contribuye desde su propia competencia.

Defender el acto médico, el diagnóstico médico, la prescripción médica y la responsabilidad clínica del médico no es ir contra nadie; es defender la calidad asistencial, la seguridad del paciente y el buen funcionamiento del sistema sanitario.

Desde el Colegio de Médicos de Jaén queremos seguir construyendo puentes con todas las profesiones sanitarias. Lo haremos siempre desde el respeto, desde la colaboración y desde la convicción de que la mejor sanidad es aquella en la que cada profesional aporta lo mejor de sí mismo, con competencias claras, sin enfrentamientos y con un objetivo común: cuidar mejor a las personas.

Y ese espíritu de colaboración no debe limitarse solo al ámbito sanitario. Hoy nos acompaña también el presidente de Unión Profesional de Jaén, una institución que representa muy bien lo que significa trabajar juntos desde identidades profesionales distintas, con 34 colegios profesionales de la provincia compartiendo una misma vocación de servicio a la sociedad.

Ese modelo nos recuerda algo importante: las profesiones no se fortalecen aislándose, sino cooperando; no perdiendo su identidad, sino poniéndola al servicio del bien común. Y eso mismo es lo que queremos para la sanidad: profesiones fuertes, bien definidas, respetuosas entre sí y capaces de trabajar juntas por la ciudadanía.

Hay otro asunto que no admite matices: las agresiones a los profesionales sanitarios. Aquí nuestra posición es inequívoca: tolerancia cero.

Ningún profesional médico, ningún profesional sanitario debe acudir a su puesto de trabajo con miedo. Ninguna discrepancia, ninguna demora, ninguna frustración, ninguna mala noticia justifica una amenaza, un insulto, una coacción o una agresión física. La relación médico-paciente se basa en la confianza. Y donde entra la violencia, se rompe la confianza y se debilita el sistema.

Por eso quiero expresar públicamente nuestro agradecimiento a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, y a todos los operadores jurídicos que colaboran en la protección de los profesionales sanitarios. Su presencia, su respuesta y su coordinación con los colegios profesionales son esenciales. Gracias por estar cerca. Gracias por entender que proteger a un médico agredido es proteger también a todos los pacientes que necesitan que ese médico pueda seguir ejerciendo con serenidad.

Pero no basta con actuar después de la agresión. Necesitamos prevención, educación social, protocolos ágiles, denuncia efectiva, acompañamiento jurídico y psicológico, y una cultura ciudadana que vuelva a situar el respeto en el centro de la relación asistencial.

Queridos compañeros: el Día del Médico no debe ser solo un día para felicitarnos. Debe ser también un día para renovar nuestro compromiso.

Compromiso con la ciencia, en un tiempo en el que la información circula rápido pero no siempre circula con rigor.

Compromiso con la ética, porque la medicina sin ética pierde su alma.

Compromiso con la universidad, porque no hay futuro de la profesión sin formación, investigación y transmisión del conocimiento.

Compromiso con los médicos jóvenes, porque cada MIR que formamos representa una promesa que no debemos defraudar.

Compromiso con nuestros médicos veteranos, porque han sostenido durante décadas una sanidad que muchas veces ha funcionado gracias a su entrega silenciosa.

Compromiso con Jaén, porque esta provincia no puede resignarse a ser siempre la última en infraestructuras estratégicas.

Y compromiso con los pacientes, que son la razón última de todo lo que hacemos.

Hoy, desde este Colegio, queremos decir que la profesión médica de Jaén está viva, está comprometida y está dispuesta a colaborar. Pero también está dispuesta a hablar claro. Con educación, sí. Con lealtad institucional, sí. Con respeto a todos, siempre. Pero con claridad.

Jaén necesita una Ciudad Sanitaria.

España necesita un Estatuto Marco que reconozca adecuadamente la responsabilidad médica.

El sistema necesita una planificación seria de profesionales.

Nuestros MIR necesitan futuro.

Los médicos necesitan seguridad frente a las agresiones.

Y los pacientes necesitan que cuidemos a quienes les cuidan.

Ese es el mensaje de este Día del Médico. No pedimos privilegios. Pedimos condiciones para ejercer bien. Pedimos respeto para una profesión que no ha dejado de responder. Pedimos planificación, seguridad, rigor y futuro.

Termino con una idea sencilla. Una sociedad que cuida a sus médicos no está cuidando solo a una profesión. Está cuidando su propia salud, su propia cohesión y su propia esperanza.

 

Mañana, día 27 de junio, festividad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de la profesión médica, nos encomendamos también a ella para que nos ayude a ejercer nuestra vocación con prudencia, fortaleza, humanidad y sentido de servicio.

 

A partir de mañana comenzaremos a trabajar en la programación del 125 aniversario de nuestro Colegio que celebraremos el próximo año donde les aseguro que habrá alguna sorpresa que otra en la consolidación de una entidad que a día de hoy supera los 3.000 médicos en nuestra provincia.

Que sepamos cuidar con ciencia, con conciencia y con compasión. Que sepamos defender nuestra profesión sin perder nunca la serenidad. Y que nunca olvidemos que detrás de cada acto médico hay una persona que confía en nosotros.

 

Feliz Día del Médico.

 

Muchas gracias.

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